A través de tres estaciones simbólicas, un mural colectivo, la entrega de lazos amarillos y una jornada de actividad física, el Centro de Diseño Tecnológico Industrial promovió espacios de reflexión sobre la importancia de la salud mental, la escucha y el cuidado de la vida.
En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, el centro de formación desarrolló una jornada de sensibilización dirigida a sus aprendices, con actividades orientadas a fortalecer el autocuidado, la expresión de las emociones, la resiliencia y las redes de apoyo.
La iniciativa, liderada por el equipo de Bienestar al Aprendiz, buscó generar conversaciones alrededor de la importancia de escuchar, hablar y acompañar a quienes puedan estar atravesando momentos difíciles. Bajo el mensaje “Escuchar salva vidas”, la jornada permitió además visibilizar los espacios de orientación y acompañamiento que ofrece Bienestar al Aprendiz a la comunidad educativa.
“Lo hicimos con la idea de generar en los aprendices una conciencia clara de por qué es bueno escuchar, por qué es bueno hablar y por qué es bueno siempre comunicar nuestros problemas, lo que nos pasa, porque todo esto puede salvar una vida”, explicó Ricardo Morales, profesional de Bienestar al Aprendiz.
La primera estación, denominada “Volvemos a florecer juntos”, estuvo relacionada con la resiliencia y la capacidad de reconstruirse frente a las situaciones difíciles. Los aprendices recibieron un dulce acompañado de un mensaje elaborado por integrantes de la comunidad educativa, entre ellos instructores, personal de biblioteca, enfermería y psicología.
Posteriormente, cada participante fue invitado a plasmar en un mural una palabra o frase relacionada con la fuerza, la esperanza, la resiliencia o aquello que para ellos significaba volver a florecer.
De esta manera, el mural se convirtió en una construcción colectiva de mensajes que representan diferentes maneras de afrontar las dificultades y continuar adelante.
“Se les entregaba a los aprendices un mensaje como de volver a florecer y unos dulces. Ellos plasmaban en el mural un mensaje de lo que para ellos significaba, alguna frase o palabra de fuerza, de resiliencia”, explicó Jennifer Jaramillo, profesional de Bienestar al Aprendiz.
La segunda estación estuvo dedicada a la elaboración de grullas de origami, una figura tradicional japonesa asociada con deseos de paz, prosperidad y larga vida.
Los aprendices recibieron los materiales y fueron orientados en la elaboración de la figura, en una actividad que combinó concentración, creatividad y reflexión. La propuesta también estuvo vinculada con la conmemoración del mes en el que se recuerdan las vidas perdidas a causa del terremoto. Más allá de la elaboración de una figura en papel, esta estación permitió generar un espacio para reflexionar sobre la vida, la memoria y la esperanza.
La tercera estación estuvo representada por un “Árbol de la Vida”, construido de manera colectiva por los aprendices. Cada participante dejó una huella de pintura sobre el árbol como símbolo de su aporte a una construcción común. La actividad estuvo relacionada con el reconocimiento de la vida, el agradecimiento y la memoria de quienes perdieron la vida durante el terremoto, convirtiendo el árbol en una representación de reconstrucción y esperanza.
La jornada trascendió los espacios de reflexión y también incluyó actividades físicas en la cancha del CDTI.Tres grupos de aprendices participaron en una sesión de rumba aeróbica y circuito de entrenamiento, promoviendo la integración y el movimiento como parte del bienestar integral.
Estas actividades permitieron generar un espacio diferente de interacción y contribuir al manejo de las emociones mediante el ejercicio y la actividad física.
Durante esta jornada también se realizó la inauguración de la adecuación del Centro de Acondicionamiento Físico, un escenario que amplía las alternativas disponibles para promover hábitos saludables, actividad física y bienestar entre los integrantes de la comunidad educativa.
También como parte de la conmemoración, se realizó la entrega de un lazo amarillo, utilizado durante la actividad como un símbolo para recordar la importancia del cuidado de la vida, la fuerza, la esperanza y la salud mental.
Este momento permitió, además, abordar los estigmas que todavía pueden dificultar la expresión de las emociones, especialmente entre los hombres. Desde Bienestar al Aprendiz se destacó la necesidad de generar espacios en los que los aprendices puedan hablar sobre aquello que les preocupa, les inquieta o les genera dificultades, sin temor a ser juzgados.
“Desde nuestra cultura está muy estigmatizado que el hombre no debe expresar, que debe ser fuerte. Entonces era brindarles ese espacio y recordarles que desde Bienestar del Aprendiz podemos hablar de esas cosas que nos preocupan, que nos inquietan y que podemos sentir”, señaló Naydu Gerena, profesional de Bienestar al Aprendiz.
La profesional agregó que la intención es que los aprendices reconozcan estos espacios como una alternativa de acompañamiento y orientación cuando atraviesan situaciones que afectan su bienestar emocional.
Para Marisol Silva, aprendiz del CDTI, participar en la actividad también significó una oportunidad para reflexionar sobre el valor de la vida y las oportunidades que se presentan diariamente. “La actividad de hoy fue fantástica porque debemos dar gracias por la vida que tenemos tan maravillosa y debemos disfrutar cada día al máximo. El aprendizaje que hoy nos trae es que cada día debemos aprovechar las oportunidades y los conocimientos que nos brindan nuestros instructores”.
La jornada dejó como mensaje central que hablar, escuchar y pedir apoyo son acciones importantes para el cuidado de la vida. Una conversación oportuna, una escucha atenta o un gesto de acompañamiento pueden contribuir a que una persona no tenga que enfrentar sola una situación difícil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por escribirnos.